Profesional Sanitario

Alimentación como prevención

Sobrepeso

Los pilares fundamentales del tratamiento del sobrepeso son la alimentación y el ejercicio físico. La energía consumida a través de los alimentos de la dieta y la gastada en las actividades diarias debe estar equilibrada, los excesos en la ingesta conllevan aumento de peso y depósito graso excesivo. Una dieta equilibrada debe incluir el consumo de carnes magras varias veces a la semana. Dentro de este grupo la carne de conejo destaca por ser una de las más saludables y tener un perfil nutricional más completo.

Es una de las carnes con menor contenido calórico, con tan sólo 131 kcal/100 g, por lo que resulta perfecta para incluir en las dietas de adelgazamiento. Además la carne de conejo contiene otras características nutricionales que la hacen idónea para estas dietas. Su elevada calidad de proteínas ayuda a frenar la pérdida de masa muscular y su aporte en micronutrientes es esencial para evitar déficit vitamínicos y de minerales. Sus cualidades nutricionales beneficiosas se unen a la gran versatilidad de la carne de conejo para preparar múltiples recetas que no requieren un aporte excesivo de grasa, convirtiendo al conejo en un gran aliado para prevenir el sobrepeso.

Hipertensión

Mantener cifras de tensión adecuadas es clave para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Las recomendaciones dietéticas para hipertensos son: limitar la ingesta de sal e incluir en la dieta alimentos con potasio, además de reducir el peso, en caso de presentar un peso superior al normal.

La carne de conejo es una carne con bajo contenido en sodio, y con un alto contenido en potasio que ejerce un efecto beneficioso sobre la hipertensión, puesto que ejerce una acción complementaria a la del sodio en el funcionamiento de las células.

Por otro lado, las preparaciones culinarias con carne de conejo suelen incluir gran variedad de hierbas aromáticas, necesitando así incorporar poca cantidad de sal en su preparación.

Hiperuricemia 

La hiperuricemia se caracteriza por una elevación del ácido úrico en sangre por encima de los niveles normales. Si estos niveles sobrepasan la capacidad de eliminación del organismo el ácido úrico puede precipitar en forma de cristales de urato y depositarse en las articulaciones y el tejido conectivo, dando lugar a crisis inflamatorias. Este conjunto de circunstancias se conoce como gota. Existen multitud de factores y patologías subyacentes que pueden estar implicados en el desarrollo de esta patología. Entre las recomendaciones dietéticas del tratamiento de la gota se encuentra el llevar una alimentación con un bajo contenido en purinas y ácido úrico. Los niveles de estos compuestos en la carne de conejo de granja la convierten en una carne magra ideal para la hiperuricemia, con un contenido nulo de ácido úrico (0 mg/100 g) y un contenido mínimo de purinas (32mg/ 100 g), componentes de ciertos alimentos que se convierten en ácido úrico en el organismo.

Anemia

Los déficit nutricionales son una de las causas más frecuentes de anemia. Se pueden distinguir dos tipos según el nutriente implicado: en la anemia ferropénica existe una deficiencia de hierro; en la anemia megaloblástica la deficiencia es de ácido fólico, vitamina B12 o de ambas sustancias.El consumo de carne de conejo supone un aporte significativo de estos micronutrientes implicados en el desarrollo de la anemia. Una ración de carne de conejo* aporta más del triple de las necesidades diarias de vitamina B12 y una cantidad significativa de hierro. Además la forma química en la que se encuentra este mineral, como hierro hemo, es fácilmente asimilable y aprovechable por el organismo.

*Se considera que una ración de carne de conejo tiene un peso aproximado de 125 g.

Dislipemias

Se denomina dislipemia a toda alteración cualitativa o cuantitativa de los distintos tipos de lipoproteínas plasmáticas. La hipercolesterolemia afecta a más de la mitad de la población adulta española, según datos recientes obtenidos en el estudio ENRICA*. El factor dietético que mayor influencia ejerce en los niveles de colesterol endógeno es la cantidad y calidad de la grasa de la dieta. Una alimentación rica en ácidos grasos saturados y pobre en ácidos grasos insaturados favorece la síntesis de colesterol endógeno y la elevación de los niveles de LDL. Además la ingesta de grasa no debe suponer más del 35 % de la energía total consumida.

La carne de conejo se caracteriza por su bajo contenido graso (5,3 g/100 g). Además la calidad de su grasa es óptima, con tan sólo un 38 % de grasa saturada. Cabe destacar que un 23,6 % de esta grasa está constituida por el ácido esteárico, que se transforma en oleico en el organismo, y que tiene un efecto prácticamente neutro sobre el colesterol. El consumo de lípidos con alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (24% de la grasa de la carne de conejo) y ácidos grasos poliinsaturados (37% de la grasa de la carne de conejo) se asocia con concentraciones bajas de LDL y colesterol total y, en consecuencia, con disminución de la incidencia de aterosclerosis en la población.

*Guallar-Castillón P et al. Magnitud y manejo de la hipercolesterolemia en la población adulta de España, 2008-2010: el estudio ENRICA. Rev Esp Cardiol 2012; 65(6): 551-558.

Problemas digestivos

Las afecciones gastrointestinales tienen una gran prevalencia en las sociedades occidentales. El ritmo de vida actual conlleva horarios desordenados, poco ejercicio físico y una alimentación desequilibrada, con abuso de azúcares y grasa. La carne de conejo es tierna, magra, baja en colesterol, purinas y sodio; en cambio es rica en vitaminas del grupo B, fósforo, selenio y potasio. Posee asimismo gran versatilidad gastronómica y es fácilmente digestible por tener un bajo contenido de colágeno.

La calidad proteica de la carne de conejo, con una cantidad elevada de aminoácidos esenciales, la hace ideal para niños y ancianos, pero también en las circunstancias en que es necesaria cierta “sobrealimentación” cualitativa, como el embarazo o la práctica de deportes. Los pacientes con problemas funcionales del tracto digestivo como acidez de estómago, digestiones difíciles o lentas, hinchazón abdominal o flatulencia, se beneficiarán asimismo de su consumo. La carne de conejo, además, ayuda a la recuperación física y la convalecencia en los pacientes que han sufrido un evento agudo digestivo.

Problemas cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en las sociedades desarrolladas. Existen muchos factores de riesgo implicados en su aparición y desarrollo, y dentro de estos, merecen una especial atención los relacionados con el estilo de vida.

El tipo de alimentación ayuda en la prevención y desarrollo de la hiperlipemia, la hipertensión y la obesidad, factores con influencia directa en la enfermedad cardiovascular. Las cualidades nutricionales de la carne de conejo la convierten en un aliado fundamental dentro de la dieta. Destaca su bajo contenido graso, su óptimo perfil lipídico, con un aporte bajo de grasas saturadas, y su bajo contenido en sodio. La carne de conejo tiene un contenido elevado de vitamina B12, lo que es también interesante en una dieta cardiosaludable, pues junto con el ácido fólico es necesaria para el correcto metabolismo de la homocisteína, cuya acumulación en sangre es otro de los factores indicadores de riesgo cardiovascular. Además es fuente de vitaminas del grupo B, como la B3 y la B6, implicadas también en el funcionamiento del sistema cardiovascular.